Inicio Contáctenos Noticias:
  Inicio
  Historia
  Contáctenos
  Servicios
  Fondos
  Fototeca
  Articulos Históricos
  Publicaciones
  Foro
  Mapa del Sitio
  Acerca de este Sitio
  Cómo llegar al AHG
  Blog Construyendo la   Patria
  ¿Lo sabe usted?
  Banco Central del Ecuador
Banco Central del Ecuador

   
 

  Libro de Visitas
Libro de Visitas

  Biblioteca Virtual
Biblioteca Virtual

  Notas de Prensa
Notas de Prensa

Artículos Históricos
 
Página Anterior Página Anterior   Página Siguiente Página Siguiente
 
José Antonio Gómez Iturralde
La fundación de Guayaquil y su permanencia en el tiempo a partir del
25 de julio de 1547
Página 3 de 6

Enterado del zarpe de Alvarado, el licenciado Gaspar de Espinoza, protector de Sebastián de Benalcázar, que era teniente de gobernador de Piura, envió una pequeña nave para prevenirlo de esta amenaza a sus intereses. Los primeros días de marzo de ese año Benalcázar marchó inmediatamente para enfrentarlo. Diego de Almagro –sospechando una traición– fue tras él a marchas forzadas.

En el ínterin, diez naves formaban la flota de Alvarado, la más poderosa que había navegado por la Mar del Sur, llevando abordo 600 hombres de mar y tierra y 223 caballos. Luego de 33 días de navegación alcanzó la costa manabita y desembarcó en Caraque (Bahía de Caráquez) el 25 de febrero de ese año.

Una vez reunida entre los indígenas una tropa de sirvientes, la expedición inició una marcha que al poco tiempo se encontró con una selva impenetrable, cruzada de ríos y obstáculos a cada paso. Un ruta de espanto y muerte que solo la codicia y la ambición pudo recorrer. Después de dejar 600 cadáveres a lo largo del camino, coronó los Andes y descendió a los valles. Y “Siguiendo mi jornada adelante ­–dice el propio Alvarado en su informe– hallé rastros de caballos y los pueblos quemados y despojados, en lo cual conocí que habían españoles en la tierra”. Después de seis meses de tan desastrosa marcha, este hallazgo sumió en la decepción y desesperanza a él y sus tropas que imaginaban un viaje inútil de pobreza.

 
Pedro de Alvarado
Pedro de Alvarado
 

La fundación de Santiago (Guayaquil)

Cinco meses tardaron Almagro y Benalcázar en llegar a las inmediaciones de la actual Riobamba, justo a tiempo, pues Alvarado había coronado la cordillera y descendido a los valles andinos. A fin de afianzar la posesión legal del territorio, el 15 de agosto de 1534, Diego de Almagro fundó la ciudad de Santiago, que por estar en el territorio quiteño, asumió el topónimo Quito.¹

Por la amenaza que implicaba la presencia de Alvarado, el acto fue tan precipitado, que no cumplió todos los requisitos legales que exigía una fundación, no levantó el rollo ni repartió solares, solo firmó el acta. El día 26, con la fuerza legal que le daba el documento mencionado, Almagro se entrevistó con Alvarado para negociar su retiro.

Por la suma de 100.000 pesos oro, Alvarado vendió un galeón, tres naves y dos navíos de su flota y cuanto llevaba en ellos. Toda su artillería y otras armas, esclavos, caballos, aderezos, etc. Hecho lo cual se retiró del escenario dejando la mayoría de sus hombres que ante las promesa de riqueza hechas por Almagro no vacilaron en cambiar de jefe. Trece días después, el 28 de agosto, Almagro fundó la villa de San Francisco de Quito, en el mismo lugar que lo había hecho con Santiago. Y era tal su urgencia por volver al Perú, que ni siquiera firmó el acta de fundación.²

 

 
Diego de Almagro
 

Con el gran incremento de hombres provenientes de la tropa de Alvarado, Almagro encargó a Benalcázar la conquista y pacificación del territorio quiteño y el traslado y asentamiento de la villa de San Francisco. Inició la marcha y en la búsqueda del tesoro de Atahualpa asoló cuanto poblado encontró a su paso.

Amparado en la Real Cédula promulgada por Carlos V, el 4 de mayo de 1534, que facultaba al conquistador para que “cada y cuando le pareciera que un pueblo fundado o que fundare se deba mudar de sitio la pudiese mudar al sitio que le pareciere, con su nombre”,³ el 6 de diciembre de 1534, dio nuevo asiento a la villa de San Francisco de Quito sobre las ruinas humeantes que había abandonado Rumiñahui.

En marzo de 1535, Benalcázar envió al norte –a las provincias Quillasinga y Condelunamarca– a los capitanes Pedro de Añasco y Juan de Ampudia, quienes no tardaron en informarlo de las riquezas halladas en ellas. Con esta información y conociendo de la existencia de un río y camino, recorridos por los hombres de Alvarado para llegar a la Sierra, más la experiencia del traslado de San Francisco de Quito facultado por la Real, decidió pedir a Francisco Pizarro su autorización para conquistar tales provincias del norte. Decisión que fue apoyada por Juan de Espinoza, hijo de su protector.

 

 

¹ Para enfrentarse a la intromisión de Alvarado, Diego de Almagro –en nombre de Pizarro­­– funda el 15 de agosto de 1534 la ciudad de Santiago, en el asiento de Riobamba, en plena zona Andina. Un año después, Sebastián de Benalcázar la traslada a los llanos costeros, junto a un pueblo indio llamado Guayaquil, a unos 25 kms. al este de su actual ubicación. El principal motivo de este traslado fue la necesidad de mejorar las comunicaciones entre el núcleo conquistador de Quito y el mar, por donde se podían recibir refuerzos de hombres y animales. Adam Szaszdi y Dora León Borja, Los recursos y desarrollo económico de Guayaquil, 1535-1605. Bamberg, Alemania, Hermann Kellenbenz und Jurgen Schneider, 1978.

² Libro Primero de Cabildos de Quito, tomo I.

³ Miguel Aspiazu Carbo, El Acta de Fundación d la Ciudad de Santiago de Guayaquil (Santiago de la Provincia de Quito), 15 de agosto de 1534, Guayaquil, CCE Núcleo del Guayas, 1970. p.

Escriba su comentario sobre este artículo.
Página 3 de 6
Página Anterior Página Anterior   Página Siguiente Página Siguiente
Investigación | Capacitación | Áreas Culturales BCE | Artículos Históricos | Blog: ¿Hacia dónde va Guayaquil? | Periódico Identidad
Archivo Histórico del Guayas © Todos los derechos reservados.