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Artículos Históricos
 
José Antonio Gómez Iturralde
 
Potencial geográfico de Guayaquil
 

La historia económica de la ciudad-puerto colonial de Guayaquil viene definida, al menos parcialmente, por sus características geográficas. Su situación a medio camino entre el Perú y Nueva España o Panamá, la convertía en centro de todo un complejo portuario, marítimo y fluvial. Vía de entrada de artículos europeos y americanos y salida de productos de la región interandina.

La amplia red hidrográfica de la cuenca del Guayas, además de constituir la columna vertebral del desarrollo económico de la ciudad desde el periodo colonial, y posteriormente del Ecuador, fue una vía de comunicación de primer orden. La provincia de Guayaquil, formada por el sur de Esmeraldas, Manabí, Los Ríos, El Oro y Guayas mantuvo el tráfico de personas y del comercio gracias a su extensión y facilidad de transporte. La Sierra sur por el río Naranjal, y la centro norte por el Babahoyo, recibió los productos costeños y extranjeros, y extrajo su producción. Esta gran red, además de vaso comunicador, cada año, las grandes avenidas de agua inundan los campos y depositan toneladas de materia orgánica que fertilizan de manera extraordinaria los campos.

Estas características no solo fueron fundamentales para la riqueza de la provincia y el movimiento económico y comercial, sino que permitieron su crecimiento acelerado. Dionisio de Alsedo y Herrera señala que: “La gran abundancia de agua, que en el invierno anega los montes e inunda las campañas, es fecundo riego que las fertiliza para la primavera, brotando las semillas la producción de los frutos a los tres meses de haberlas sembrado la diligencia de los labradores, como tabaco, maíz y arroz, que corresponden a este tiempo, en la estación del verano; y las otras más tardas, a los seis meses, exceptuándose solamente la caña dulce y los plátanos, que necesitan de un año (…) produce una hierba para el mucho ganado vacuno que enriquece aquella provincia, tan alta que a veces [totalmente] o en parte cubre a un hombre”. Bernardo Recio en su Compendiosa Relación de la Cristiandad de Quito, asegura que “cubre a un hombre a caballo”.

Otros factores que también influyeron en el desarrollo de la economía y del comercio guayaquileño, fueron el carácter desértico de la costa peruana, y la enorme riqueza de los bosques maderables de la provincia de Guayaquil. Desde los primeros tiempos de la colonia, la madera fue el principal material de construcción de las ciudades costeras: Trujillo, Lima, Arica y otras ciudades cercanas.

Por esta particular circunstancia el corte y explotación de los bosques maderables se constituyeron en la principal actividad de bienes exportables de los guayaquileños hasta comienzos del siglo XVII, cuando fue superada por el cacao. Gran cantidad de madera salía a los mercados externos en bruto, aserrada y labrada. Por lo cual se desarrolló en Guayaquil una extraordinaria industria de aserraderos, carpintería y ebanistería. Actividades que por su excelente calidad dieron paso a la creación del más importante astillero del Pacífico americano.

En conclusión podría afirmarse que: “…el desarrollo económico de Guayaquil –y su carácter duradero, hasta nuestros días-, es explicable en términos de los recursos reunidos en su jurisdicción, y del aprovechamiento de tales recursos por el nuevo orden económico establecido en América por los españoles (…) un hecho incontestable que Guayaquil y su provincia es uno de los territorios de las mejores proporciones de esta América Meridional para dar extensión a los dos importantísimos ramos de comercio y agricultura; porque sus feracísimos campos son capaces de producir muchos frutos, y su admirable río facilita la exportación e importación de ellos y demás efectos con una facilidad y comodidad que logran pocas provincias del mundo, y por tanto es necesario averiguar las verdaderas causas que impiden su efectuación y los remedios que puedan promoverse para su logro” (Adam Szaszdi y Dora León Borja: Los recursos y el desarrollo económico de Guayaquil, 1535-1605).

La cuenca del Guayas
La cuenca del Guayas

Estas afirmaciones sobre la influencia de la geografía y del medio en la riqueza de la ciudad-puerto, su provincia y el país no solo provienen de historiadores modernos, sino que datan desde tiempos antiguos. El gobernador de Guayaquil, Juan de Urbina, a finales del siglo XVIII, afirma que: “es una de las más fértiles y felices del Globo, y debe su prosperidad a su situación terráquea y a las apreciables producciones del suelo”.

Los diputados en las Cortes españolas: José Joaquín de Olmedo y Vicente Rocafuerte, en su informe al ministro de Indias en 1814 aseguran que: “es tan grande la feracidad y abundancia de esta provincia que con otro fomento y bajo de otros auspicios sería hoy la más rica de América. Pero el vigor de la naturaleza abandonada a sí misma, sin brazos, sin cultivo, sin arte, se conserva casi entero bajo de este clima, y produciendo continuamente, parece no debilitarse jamás. Esta bondad del suelo fue despertando poco a poco el interés; el interés alentó el comercio y el comercio en pocos años introdujo el interesante tráfico que sostiene con provecho común y del Real Erario, contribuyendo todo a un portentoso aumento en la población que quizá no tendrá ejemplar”.

Como hemos dicho, la prosperidad guayaquileña se sustentó en las características definidas por su situación geográfica, recursos naturales y de ubicación como punto terminal de la extensísima red hidrográfica del Guayas. Pero, con el paso del tiempo se agregaron varios elementos externos, al punto de conducirla de manera casi exclusiva, al incremento de la producción y exportación de cacao a niveles insospechados.

Las reformas comerciales borbónicas fueron las primeras en influir. En 1774 eliminaron las restricciones al tráfico intercolonial, concediendo el libre comercio entre las distintas provincias americanas del Pacífico, el cual se extendió a la península por el Atlántico. La consecuencia inmediata de esta medida, fue la exportación de gran cantidad de cacao hacia Acapulco.

Pese a que cuatro años más tarde, ante la presión de los caraqueños se limitó la exportación, la producción de cacao aumentó. “La política proteccionista presentaba, sin embargo, una fisura para Guayaquil: la Corona deseaba también proteger al cacao que se producía en Caracas, y que en Nueva España no podía resistir la competencia de una avalancha de cacao guayaquileño dado el bajo precio de éste. A ello se debieron las innumerables restricciones que durante casi dos siglos se pusieron al envío de cacao de Guayaquil a Acapulco, prohibiéndolo completamente en unos casos y limitándolo en otros”.

Estimulada por un nuevo elemento exógeno, como fue la demanda derivada de la recuperación demográfica y económica tanto de México como de España y de toda Europa Occidental (los más grandes consumidores), el cacao de Guayaquil se adueñó del mercado. Y, finalmente, otro golpe favorable se produjo por la reducción de impuestos y derechos aduaneros que, tanto para su salida de Guayaquil como para su entrada en cualquier puerto americano, se rebajaron a la mitad en 1776. Una total libertad comercial quedó establecida cuando en 1789 se derogó la restricción, y se permitió el libre comercio de cacao entre Guayaquil y México

Tres son por lo tanto los factores que influyeron en el auge económico de Guayaquil sustentado en el cacao: “la ampliación de mercados, la libertad de comercioy la política oficial proteccionista manifestada en la reducción de impuestos. Los guayaquileños sabrán aprovechar esta situación y en pocos años lograron que su provincia fuera una de las zonas productoras y exportadoras de cacao de primer orden, en menos de un siglo la más importante del mundo, y hasta la Primera Guerra Mundial el fundamental artículo de exportación de nuestro país, que por supuesto, era producido en la zona que históricamente había sido la gobernación de Guayaquil” (María Luisa Laviana).

Tras estas medidas promulgadas, que costó muchos años alcanzarlas, Guayaquil prosperó tanto que en poco tiempo se convirtió en la ciudad más rica de la costa meridional de América. Que a partir de su independencia fue la obsesión de Bolívar y San Martín por tomar posesión de ella. Estaes una historia que no se debe olvidar, que nos convoca a todos a preservarla.

Producción de cacao en la cuenca del Guayas.
Producción de cacao en la cuenca del Guayas.
 
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